La luna trasnochadora se resiste a acostarse, va por el cielo saludando al sol perezoso en su vuelo, la queda un rato para taparse al filo del horizonte mientras el día diluye su imagen mientras las calles despiertan...
Eres mi despertar. En mis mañanas el sol que me camina la piel. En mis noches esa luna que me la arropa. Contigo he descubierto que existen las margaritas impares. Que existen mas madrugadas de besos, los días de abrazos y caricias, en todos ellos te veo. Te sacaste una mano de la manga para dármela sin miedo, tu figura se hace hielo en mi fuego para calmar mis ansias y me sobrevienes como un mar en cada mirada que veo. Contando mil poemas te verso y te anhelo, sigues mi compás sin cambiarme el paso, el vaso que me bebo contigo siempre está medio lleno. Tus sonrisas, tu creo y tus dedos, dan paso a unos pasos nuevos, vestidos de domingo aunque llueva, rompan los truenos o hiele, porque de caminos eternos me sacas las piedras y si tropiezo, tu te caes a mi lado por ellas conmigo. Es lo que tiene amar, dijiste, es porque te quiero rezaste, y sin embargo me doy cuenta del camino que nos queda por delante y me asombro de que no estés lejos, que me a...
Carretas de fondo a lo lejos se oyen, atronadores cien caballos cabalgan sin compás, rompiendo el aire en su camino, relinchando furia. Regocijos de otros tiempos, bribón de guante blanco y perlas de marfil, contonea su figura al filo, del mástil frío y distante al alba, calma tempestades devastando inmensos campos... Rompen lanzas al viento derrocados ángeles insomnes, que esta noche fría yo la tengo, en la andanada y su clave. Versos callan al verbo de tu labio errante, comedero de otros tiempos donde morían las alas, del angel sin detalle, sin carga, el arma al volante, disipando la niebla ahora, con tus ojos brillantes. No cabe más decir, que lo que no se dice se piensa, ni más letra que acabe en mi, sin saberla cierta. Mil plazas sin nombre, donde ser un hombre se mide a medias, mil batallas en bosques, a ciegas. Y vivo. es lo único que escribo, y quemo, por los poros que muero. No te cuelgues de mi...
De perdidos, de aves que trazan fronteras al aire, de miradas de soslayo que paran el tiempo, de balandras, de aromas de frescos al óleo y carnavales de febrero, de los tormentos exhaustos que hincan el diente, de dulces en manos de niños, de búsquedas perpetuas de genios de pluma, de los abismos, de los atisbos de tus ojos cuando miran, de deseos y caminos, de piel sonrojada en caras tímidas, del agua que fresca camina por angostos valles donde mueren rios, de una parada de bus vacia en la siesta, de los caminos venideros en gerencia de vagas noches, de caminares antiguos, de visitas placenteras, de muescas en la cerradura del sueño, de planes de tormenta, del cabalgar en la cima de ocasos, de los miedos pretéritos, imperfectos moldes para el alma, de la calma que dabas en mi frente los besos salados bajo el tejado, del sonido de un reloj teñido, de los bosques donde alejo el recreo del verbo, del ceñido conjunto que era el despertar por las mañanas, de las velas bravas que cal...
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